Unos están llevando chavales en las escuelas de ciclismo, otros desempeñan labores de auxiliares en los equipos, otros son corredores que apenas sobre viven años tras año, otros informan de las noticias que genera este deporte, otros están retirados y andan ejerciendo labores dentro de las federaciones o escuelas, otros dejaron de dar pedales hace unos años y no desempeñan ningún papel, prefieren el anonimato, otros siguen dando pedales desde hace muchos años. El que más o el que menos lleva sus años y son voces autorizadas, opiniones que para mi van a misa.
No se rinden en la mayoría de los casos, su entrega por este deporte y la lucha diaria viene de serie, quizás y después de muchos años de estar al pie del cañón están ante un nuevo reto, volver a que el ciclismo nos muestre la cara de hace un tiempo para acá, aquella que entre otras cosas enganchaba a cualquier persona de a pie y que apenas tenía relación con esto de dar pedales.
También los hay que por desgracia se han convertido en meros profesionales de su cometido, mercenarios a sueldo, una frialdad inmensa y creo que este deporte requiere grandes dosis de pasión. Justificado o no, pero hartos de no ser escuchados, de no utilizarlos más, y máxime cuando lo que les atesora son años de experiencia, hasta el moño de escuchar de algunos jefes que solo están para trabajar y no para pensar, sin poder reinvertir sus conocimientos, sin poder ser más útiles a dicha causa.
Unos y otros tienen como denominador común, impotencia por el camino que está llevando el ciclismo con los que en este momento tienen las riendas, todos unanimamente claman un cambio total a la hora de llevar el ciclismo, ideas de hace años, la sociedad ha evolucionado, algunas conductas están más que caducas, ancladas en el pasado, y en esta sociedad actual o evolucionas o estás condenado a la muerte.
Tan sencillo como escuchar, enriquecerse de los que atesoran años de experiencia...




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