Hace unas semanas recibí de una persona, seguidor de este blog, unas cuantas fotografías de un viaje por tierras belgas, tierras donde el adoquín forma parte su historia.

Son hechas días antes del Tour de Flandes, uno de los símbolos por los que discurre la carrera son estos adoquines. Pero realmente lo que llamó mi atención fue la foto de abajo, para mí no es una simple maquina expendedora, las que conocemos por aquí de todos es sabido el contenido de ellas. Yo hasta el momento no había visto una que dispusiera de material para un ciclista, supongo que lo necesario para salir del paso.
Seguro que en más de una ocasión a más de uno de nosotros nos hubiese sido de gran ayuda tener una como la que aparece en la imagen en algún punto de nuestras carreteras...
El de la foto de la máquina expendedora no es otro que Mario de Clercq, junto a su hijo Angelo, que corre en sub 23. Por cierto en la foto visten un maillot con el nombre de la tienda de ropa familiar que está en el centro de Oudenaarde. La tienda se llama MIPOZO, que es el acrónimo formado por las iniciales de los lugares donde ganó mundiales Mario: Middelfahrt, Poprad y Zolder.
Este último párrafo también es una aportación del autor de estas fotos. Decir que el mundo de la bici o el ciclismo está arraigado a esta sociedad belga, no estoy faltando a la verdad.
Con el verano ya instalado entre nosotros o eso creía yo, he salido a dar pedales con una buena mojadura en el cuerpo, hoy si que me he preguntado para qué??? el caso es que he rodado algo más de tres horas por la zona del país del cava, (Penedés) un constante terreno de subir y bajar todo el rato. Gracias a la época del año en la que nos encontramos la temperatura combinado con el agua no he llegado a sentir sensación de frío ninguno.





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