No me veo haciendo otra cosa que no sea ciclismo.
Curtido en las batallas del frío, en los rigores del invierno de su Reinosa, campurriano por los cuatro costados, no huye de ello ni en una copiosa nevada. Nació en 1981, año del fallido golpe de estado de Tejero, año de los fallidos atentados del papa Juan Pablo II y del presidente Ronald Reagan. Vuelve a casa, ante un nuevo proyecto (Geox) con caras muy conocidas, entre ellas la de Matxin y con ello algunas ilusiones ya perdidas por el camino. Su premio como ganador de la Combatividad del tour y portar el maillot de la montaña supuso un antes y un después en su carrera profesional.
Sin antecedentes en su familia, un día su padre le propuso a él y a su hermano entrar en una escuela de ciclismo con la única meta de hacer algún deporte, los reyes magos les trajeron a ambos dicha herramienta (bici), era la época de Perico, ahí nuestro protagonista empezó a darle a los pedales. Comenzó en el club de su tierra, C.C.Campurriano, buenos ratos con el resto de niños, polígonos rodeados de naves industriales, la zona del matadero, ahí estuvo hasta el año 95. De ahí paso al afamado Corbatas Pintal (C.C. Occidental), donde ya comenzó a ganar, y muy pronto su primera victoria vino con dicho equipo en cadetes.También compaginaba el atletismo, hasta que a los dieciséis años hubo un momento en que tuvo que decidir si ciclismo o atletismo, así pasaba su niñez, escuela y en unas épocas la bici y en otras las zapatillas de correr.
Tan solo era su hobby, nunca pensó que estaría donde está ahora, y aunque en categorías inferiores solía ganar bastante jamás consideró tomárselo en serio hasta que llegó al campo amater. Siempre corrió en equipos de la tierra (Cantabria) su último año de cadete fue Muebles García, ya en juveniles siempre estaría unido a una marca de calderas, defendió los colores de Saunier Duval, en su primer año obtuvo cinco victorias y podríamos decir que su despegue fue en su segundo año, levantó los brazos en veinte ocasiones, todo presagiaba un futuro campeón, sin embargo el seguía con los pies en el suelo y haciendo camino.Como premio, dieciocho añitos y número uno del ranking de la española de su categoría corrió su primer mundial, fue el no va más, -una ilusión muy grande- da igual la categoría me recalca David, fue la guinda al pastel, un año como se suele decir redondo, donde también ganó una prueba muy importante en su categoría, El Besaya.
Le pregunto por nombres de aquella época,me cita a los Juanjo Cobo, Jordi Grau, Fernández de la Rea, Yonatan Gonzalez. Llegó el tan temido paso a amaters, a priori sabía de ante mano que le iban a dar bien en el pelo, copia lo mejor de cada compi que tenía a su lado, sin embargo pronto y en su primer año supo lo que son las miserias de este deporte, un accidente le produjo estar parado varios meses, lo primero que pensó es que ahí acababa esto de darle a los pedales. Medio año muy duro, la soledad de saber si podría volver a ponerse un dorsal a la espalda, aún así saboreó las mieles del triunfo en su primer año obteniendo dos victorias.Medio año supuso estar parado por la rotura de varios tendones de su pierna, muchos días en el túnel a oscuras, sin embargo de alguna manera este deporte le volvió a dar esa oportunidad que desgraciadamente le quiso arrebatar definitivamente. Los directores de Saunier siguieron confiando en el y su retorno lo hizo notablemente, devolvió esa confianza sumando cuatro nuevas victorias, entre ellas la crono-escalada del Circuito Montañés. Siguiendo con las victorias en su tercer año, llevándose ocho, de ese último recuerda la victoria en la Bira y sobretodo la victoria final en la Vuelta a Cantabria, victoria que guarda con mucho cariño, ya que es la vuelta de casa, de su tierra... Eso fue suficiente para que a finales de ese año obtuviera el premio a todo un trabajo, un sueño cumplido, la firma de su primer contrato como pro, supuso un gran premio para el, una enorme ilusión, y un gran futuro por delante.
Su primer año, sus primeras carreras, pagando como todos esas novatadas y esos excesos, sin embargo David ya asomaba la cabeza en carreras con cierta dureza, Euskal Bicicleta, Campeonato de España, no se esperaba ese rendimiento, su chispa final en grupos pequeños hacía que estuviera ahí luchando por un podium. Los dos siguientes y siempre a las órdenes de Matxin no estuvo tan arriba como se podía presumir y más viendo los resultados de su primer año. Sin embargo y por la trascendencia de sus logros (Premio de la Combatividad Tour 2006 y portador del maillot de la montaña del Tour varios días) fue conocido por el gran público. Ese año supuso un antes y un después, fue el año de su cambio, a partir de ahí empezó a ver las cosas muy diferentes, con más calma a la hora de lanzarse, pensar las cosas dos veces y una cierta tranquilidad que le supone tener sangre fría para los momentos claves.
Tres victorias hasta la fecha, cada una tiene su peso, Llodio fue la primera, quizás como me comenta David sea la que pudo saborear más por llegar a la meta solo, la de Alemania un antes y un después del affer del Tour de ese mismo año, esa victoria dedicada a la rabia, la impotencia por todo lo sucedido, un inocente más de lo acontecido y agraviado por no poder luchar por el maillot de la montaña, el cual rozó hasta sus últimos días en carrera. Indurain fue la victoria que más valor le tiene, más cariño, no es la de más prestigio, pero para su interior es con la que mayor sabor de boca se queda.De Matxin siempre ha dicho por activa y por pasiva que David de la Fuente era y es un portento físico, un ciclista condenado a ganar muchas carreras, por ello le pregunto a David si eso supone un extra de presión, David me comenta que no solo es el motor el que hace que ganes o pierdas carreras, también influye el estado anímico, la cabeza, las lesiones, el creérselo.
Sigue manteniendo la misma ilusión desde el primer día, principalmente es lo que lleva en su maleta en cada viaje para la carrera, aunque a veces por todo lo acontecido en este deporte, esa ilusión vaya menguando. No tiene un ídolo, intenta sacar lo mejor de cada uno. Queda mucho que pulir, mucho que madurar, aún este año pasado (2010) le ha servido para aprender cosas de si mismo. El ciclismo le ha tratado muy bien, no dice lo mismo de personas o cosas ajenas que han hecho que este deporte tenga una imagen como la que tiene. Aspira a más, y por lo tanto a mi pregunta que le falta en el ciclismo, siempre quiere más, aunque también es una persona que se conforma con poco.
Su firma por un equipo como Astana, con grandes figuras, la lucha por ganar el Tour con Alberto Contador y la atención de todo el mundo, medios de prensa, gente volcada en el bus de su equipo, fue algo nuevo para el, rodeado en cada carrera de grandes y contrastados ciclistas. Ha sido un año para no olvidar, un año de grandísimos momentos los vividos, sin embargo también ha sido un año malo, su rodilla le ha supuesto una verdadera tortura y por ello apenas ha podido mostrar todo su calidad hacia conseguir los logros de sus líderes, se ha sentido frenado y limitado. Tampoco ha supuesto un paso atrás el hecho de trabajar para sus líderes y no poder gozar de esa libertad que tenía en los equipos anteriores. Este año le ha servido para aprender muchas cosas, para hacer un nuevo roll en el que hasta ahora no se había visto.El hecho de estar en este equipo para trabajar en pro de sus líderes también supone que no se vea su trabajo, ese oscuro y desagradecido trabajo para el gran público, uno no está para mostrar. Todo tiene su cosas buenas y malas, el darlo todo para sus jefes y ver el triunfo gracias a su granito de arena le llena de mucha satisfacción, sus días en el Tour son para no olvidar nunca...
Dentro del pelotón se auto define como guerrillero, comparte asfalto con la soledad que le da el entrenar muchas horas en soledad, algunas veces y huyendo del rigor de su zona se encuentra temperaturas menos hostiles por la costa cántabra y en compañía de Tino Zaballa, con el también comparte los momentos buenos y malos, al igual que con su novia y su familia, que son los que siempre están ahí. Echando la mirada atrás se recuerda de mucha gente, muchos nombres para nombrarlos a todos me afirma David.
Ha tenido un invierno medianamente tranquilo, su vuelta a casa o lo que es lo mismo bajo las órdenes de su director durante muchos años, Matxin y con una estructura grande como Geox. No le gusta sentirse presionado, el firmar este invierno por un equipo con gente de "casa" a supuesto volver a ilusionarse por un nuevo proyecto. Aunque el palo de no correr carreras como el Tour ha sido grande, David mira para delante, -hay más y muchas carreras- suficientes para mostrar el potencial del equipo y también para dejarse ver a si mismo.Ocho años como pro, lo mejor ha supuesto las alegrías que uno se lleva, -hay que vivirlo- un ciclista tiene pocas pero las que hay son inarrables... lo peor sin duda, todo lo que esta pasando con este deporte, lo que eramos y lo que somos en este deporte y sobretodo lo poco que valemos.
Le pregunto hasta cuando y su respuesta es que no se ve haciendo otra cosa que no sea la bici, contundente su respuesta.Y para terminar evidentemente no le gusta para nada el ciclismo que se está mostrando, no le gusta lo que se está vendiendo de el y mucho menos las formas.




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