viernes, 10 de junio de 2011

ENTREVISTA A MATHIEU HERMANS.



APRENDÍ CASTELLANO CON LOS CUENTOS DE MORTADELO Y FILEMÓN...


Pequeño pero guerreoso, Mateo para nosotros, sin miedo para lanzarse a los sprints, luchaba hasta el último centímetro la posición, como buen holandés amante y buen corredor de cicloscross. Conoció el castellano y este país a base de darle a los pedales, fue uno más de la familia Larrayoz en su casa de Tolosa. Necesitaba los mimos de sus auxiliares, aquellos trozos de chocolate por las noches que sobraban cuando preparaban las bolsas del día siguiente...






Su familia y el ciclismo no han tenido historia en este deporte, ni hermanos ni nadie de su familia. Su padre, intento ser ciclista desde pequeño, por diversos motivos no pudo ser, sin embargo si que su padre se volcó para que Mateo tuviera esa oportunidad.

Su tren comenzo a andar a la edad de los ocho años, su padre le regalo una bici, mitad para que comenzara en esto del ciclismo y la otra mitad para sofocar esa gran energía, vitalidad o quizás esos nervios que de niño tenía. Su padre era su fiel seguidor, su ayuda, también quien le ponía los puntos sobre las i, alguna que otra discusión o el carácter de los dos.

Practicaba varios deportes, judo por ejemplo, poco a poco la bici le fue calando, en categorías inferiores le costó bastante, su estatura era un handicap, antes había ruedas pequeñas y grandes, él usaba por su estatura las pequeñas y el mismo desarrollo para todos. Su primera carrera la ganó nada más empezar en esto de la bici, y la segunda, tardó algún tiempo, llegó a los catorce y en la disciplina de ciclocross. Ya en su segundo año de juniors las victorias le iban llegando una tras otra.

Su primera visita a España su produjo meses antes del Campeonato de Ciclocross de Tolosa del año 81, hubo un periplo de una semana de carreras por tierras vascas donde ganó todos ellas, en esas fechas conoció a Pedro Larrayoz, persona que organizó dicho mundial. Esa relación cada día se fue haciendo más intensa e incluso llegaron a trabajar juntos, teniendo Mateo un papel de asesor hacia los ciclistas españoles y enseñándoles la mejor forma de emprender una carrera de dicha disciplina, ya que por aquel entonces el nivel de los nuestros era muy bajo.

Sus viajes desde su país natal (Holanda) y España no fueron muchos, el último antes de convertirse en pro. fue en una carrera de ciclocross, en ella ganó, en dicha carrera estaba presente el jefe de Caja Rural, su saber estar, su calidad le llevó a firmar su primer contrato como pro con dicha caja.

Sus primeros días por aquí lo hizo en compañía de su entrenador, pero a los pocos meses se asentó en casa de Pedro, lugar que le sirvió para conocer el idioma y las costumbres de este país.

Aunque comenzó a conocer las costumbres de aquí nunca perdió las directrices de su entrenador de toda la vida, Albert Stufberg, con quien inició una relación a los quince años y desde entonces siempre estuvo unido a su forma de trabajar, una forma de mucha disciplina, un plan militar, esto a Mateo le gustaba y por ello desde la lejanía no le fue difícil centrarse en ser un buen ciclista pro y no perder la oportunidad de luchar en el intento. No corrió ninguna carrera de amaters en España, si lo hizo en su pais, Holanda y en un equipo holandés, aquí sus primeras carreras fueron como profesional.

Su adaptación fue buena, las victorias no tardaron en llegar, su primer año y en Toledo y le siguieron otras muchas, su facilidad para los sprints hizo que su casillero no dejara de aumentar, aunque sabía que su mejor época llegaría a partir del tercer año como pro.

A partir del año 1988 su rendimiento fue en aumento, el hecho de tener que parar el invierno anterior por la rotura de la clavícula y el consiguiente descanso hizo que cargara las pilas para afrontar la temporada del 88 mucho más fresco, tanto fisicamente como mentalmente, ya que hasta la fecha casi no tenía descanso, acababa la temporada de carretera y sin apenas descanso comenzaba con el barro (ciclocross).

Hablando de ese mismo año (1988) aprovecho para preguntarle por la caida que tuvo en la Vuelta a España de ese año, camino de Albacete, iba escapado y estaba en el último kilómetro. Hermans me describe que no le gustaba hacer siempre el mismo sprint, le gustaba cambiar la forma de hacerlo, y al principio de la etapa había muchos ataques en el grupo del pelotón, se dijo y por qué no me meto en una fuga??? así fue, cojió una fuga de varios corredores, los últimos 40 kms. viento lateral, atrás en el pelotón le dejaron hacer ya que había otra guerra por el maillot amarillo de la general. En dicho grupo llevaba un compi de equipo, compi que hizo practicamente todo el trabajo en los kilómetros finales, ya que los demás adversarios no querían tirar. Ya en las calles de Albacete y en el último km., una curva cerrada que no cogieron bien y tanto él como su compi se fueron al suelo. Sin tiempo para el lamento y mientras sus adversarios de escapada se preguntaban ahora qué, a él le dio tiempo de subirse a la bici, sprintar y levantar los brazos ante el atónito de los hechos. La recuerda como una victoria emocionante, caída, levantarse y poder levantar los brazos ante Chiappucci.

Le pregunto que sabe mejor una victoria en Tour o seis en la vuelta, y sin embargo me responde que su victoria en la Vuelta a España en Madrid le supo a más, el estar con el vencedor absoluto y en Madrid le llenó mucho más. La victoria en el Tour le sirvió para saber que también podía ganar allí, me recalca que el Tour es el Tour, todo el mundo al cien por cien, cada etapa es como una clásica, una lotería, no se regala nada... aún así el solo hecho de haber ganado hizo que su caché fuese mejor, sin embargo Mateo me incide que tiene muchísimas más victorias que esa etapa del Tour 89.

Le pregunto por su bajón a partir del 90, Hermans me responde que se debió al cambio de equipo, el año anterior (89) desaparece Caja Rural y al protagonista de hoy siempre le ha gustado estar con la misma gente, que lo mimen, que lo cuiden, por ejemplo Mateo es muy goloso, al acabar de preparar los avituallamientos por parte de los auxiliares siempre sobraba chocolate, esos trozos siempre iban con mucho mimo para él. Tampoco se sabía entender con sus nuevos compis, todo era muy nuevo para él, a la hora de preparar un sprinter es importantísimo conocer a tus compis, ganó carreras pero ya le costó más de lo normal. Poco a poco fue perdiendo las ganas y la motivación, de aquellas tenía 30 años y ya comenzaba a preguntarse que quería hacer, él mismo se estaba dando cuenta de que su final de carrera estaba llegando.


La pista y el ciclocross le sirvió para tener muy buena colocación en los sprinters, es lo fundamental, la colocación me comenta Mateo, no tener miedo, codos, se le daba muy bien los abanicos, algo por otro lado muy típico en los entrenos por las tierras de los tulipanes (Holanda). Su llegada a España y su forma de encarar los sprines en las llegadas de aquí le hicieron ganarse la famosa palabra de "pestoso", allá así se corria les decía a sus adversarios...

Poco a poco y a medida que iba pasando los años se fue especializando en lo que mejor se le daba, fue cambiando los entrenos, más enfocados al sprint, preparaba dichos sprints en repechos,muchas series en falsos repechos, la posición de la bici, y dejando pasar las etapas donde él no tenía o no optaba a la victoria y si ayudando en otras facetas a sus compis de equipo.

Su carrera duró nueve años, quizás un campeonato del mundo o eso le dice su entrenador, que podía haber tenido, él está contento con todo y como le fue su carrera, lo dejó cuando ya no se veía con opciones de ganar, estar por estar no le motivaba, o ganar o nada...

De aquellas sprintaba con 53x12, no se miraba la posición, ni tenía un tren de lanzadores como ahora, sus entrenos eran específicos para su condición de velocista. Recuerda con cierta nostalgia cuando le pregunto por aquellas zapatillas Adidas que se desbloqueaban manualmente, a él le gustaba el pedal fijo, al contrario que la mayoría de gente del pelotón, le fue bien, confianza y una pizca de locura, le gustaba un buen contacto en el pedal con la bici.


Actualmente, si sigue vinculado a este deporte, ejerce de director comercial para Benelux y España de la marca Bioracer, marca con la cual lleva unido más de catorce años y en la que empezó como comercial.

Y para terminar si se siente bien tratado por el ciclismo en líneas generales, este deporte le ha dado momentos buenos y malos, gente maravillosa y gente que están por el pudo y duro interés, ha conocido paises y sus gente como España...

2 comentarios:

asier dijo...

Recuerdo aquella etapa de Albacete, fue impresionante la rapidez en que ocurrio todo, tremendo!
Tambien recuerdo con cariño sus entrevistas en tv y su forma de hablar "le vi agancar" todo un campeon.

Anónimo dijo...

Me gusta la entrevista pero yo que conozco a Mateo, me extraña que sólo hable de Pedro y no de Ane y Ainheder que fue con quien leía a Mortadelo y Filemóm